Si se empieza a pensar en términos de “un problema mayor” o "una situación muy grave” en cuanto a la crisis energética, entonces no se está lejos de las posiciones que los analistas están tomando.
1. La demanda para la energía, en todas sus formas, está subiendo
2. Los suministros de combustibles importantes - notablemente el petróleo y gas - muestran señales de declive
3. La ciencia del clima sugiere que reduciendo las emisiones de gas invernadero dentro de dos décadas seria una cosa prudente por hacer
4. Entretanto la población de la Tierra continúa subiendo, con la mayoría de sus seis mil millones personas detrás de un estilo de vida más rico - qué significa un consumo mayor de energía.
Es un vehículo que no se puede continuar acelerando indefinidamente; debe en algún punto llegar a una barrera, de suministro finito, precios excesivamente elevados o un cambio abrupto en el clima terrestre.
La pregunta inmediata es si el choque viene pronto, o si la humanidad tiene tiempo para planear una manera cómoda para salir de este.
Aun cuando puede, la planificación necesariamente no va a ser fácil, o resultar en soluciones baratas. Cada fuente de energía tiene sus inconvenientes; no existe el llamado trébol de cuatro hojas en medio de un espeso matorral.
Energía Escurridiza
% para el 2030.
Pero estos suministros muestran señales de estarse agotando; esto, combinado con las preocupaciones sobre la demanda creciente y la inestabilidad política, conspiraron para elevar los precios de $40 dólares el barril en 2005 a $105 en marzo de 2008.
Hay más petróleo por ahí, con seguridad; pero el tamaño de las reservas es incierto, con los países productores y compañías propensos a exagerar el tamaño de las reservas. Se podrían empezar a explotar fuentes actualmente no redituables como arenas de alquitrán; ¿pero a qué costo?
Las reservas de gas natural - en los tiempos recientes el combustible más utilizado para la generación de electricidad, están mostrando también señales de vaciamiento, y hay una preocupación creciente entre los capitales Occidentales sobre la inestabilidad política asociada con los suministros de gas y petróleo del Medio Oriente y Rusia.
Basados en parte en la disponibilidad de carbón barato, el IEA prevé un 50% de aumento en las emisiones de gas de invernadero para 2030. Mientras tanto, los científicos del clima indican que para evitar consecuencias peligrosas para el calentamiento global, las emisiones deben bajar, y no subir, en un 50%.
Las tendencias económicas y medioambientales están tirando claramente en direcciones mutuamente incompatibles.
Primero el dinero
sido sus beneficios debido a que Estados Unidos, el país más contaminante de la tierra, poseedor del 30% de las emisiones de dióxido de carbono, no lo firmó.
¿Es ahora tiempo, entonces, para usar su energía directamente, para cubrir la Tierra de paneles foto-voltaicos y silenciosamente propulsar el futuro de la humanidad?
Ciertamente podría hacerse, pero estando los costos de producción cinco veces más caros que los del carbón y gas natural, la solución no es viable en este momento.
Esto podría superarse guardando la energía. Pero hay pocas maneras realistas de hacerlo; y el costo adicional negaría cualquier ventaja que estas tecnologías posean.
Se aclama que el hidrógeno, entretanto, es la gran esperanza para el clima.
Pero el hidrógeno es simplemente un portador de energía. Debe ser creado, por ejemplo, separando las moléculas de agua, en cuyo caso reemplazar los automóviles manejados con gasolina por los vehículos de hidrógeno aumentaría inmensamente la demanda global de energía. A la vez, el hidrogeno creado actualmente se utiliza utilizando energías contaminantes como el ya mencionado carbón y el petróleo.

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